
¡¡¡¡¡¡FELICIDADES,
ANA!!!!!!
De cómo es la vida en el ardiente desierto de Arizona, entre otras cosas...
¡¡¡¡¡¡FELICIDADES,
ANA!!!!!!
para cuando yo acabé de vestirme, Tony y su mujer ya habían llegado al hotel (vaya, tampoco os penséis que les tuve esperando cinco horas… ¡sólo fueron 5 minutos!¡Pablo lo puede atestiguar!).
o pudiéramos hacer fotos, y tampoco nos ha dado por subir hasta allí por nuestra cuenta posteriormente (hay que decir que lo hemos intentado en bici, pero está tan terriblemente lejos que hay que ir en bus). Por cierto, siguiendo con la inspiración del Oeste, con sus balaustradas de madera, etc., el autobús gratuito que da vueltas al centro de Scottsdale tiene pinta de diligencia mecanizada. La verdad es que todo parecía tener un punto estético muy curioso (en fin, lo vimos, pero no muy bien, pasamos muy deprisa y empezaba a anochecer).
upuesto, todo amenizado con el camarero que nos tocó ("My name is X, I'm gonna be your waiter tonight", etc)... Esos usos y costumbres tan curiosos de crear una relación de amistad ficticia con el camarero, cuando como mucho, lo que eso provoca es que le tengas que estar mintiéndole todo el rato si no te gusta, cada vez que te pregunte cómo está la comida...
(Fotos: 1) Downtown Scottsdale, 2)
robables era el Homestead de la cadena Extended Stay Hotels. Había visitado la habitación por Internet y me parecía bastante maja… Estuvimos echando cuentas con el precio que aparecía en internet, y nos decidimos a visitarlo, a ver si nos enseñaban la habitación en directo.
Pues allá que nos fuimos, ¡al oeste de Tempe! justo en la zona debajo del aeropuerto, pegando con la frontera de Phoenix… Precisamente ese día hacía muuucho calor, y yo me había puesto unas sandalias que me compré en Alemania el verano de Bremen... Craso error: las sandalias alemanas no valen para Arizona. Al cabo un rato, me hicieron una ampolla en la planta del pie, que me dolía aquello horrores.
Por suerte, como Pablo ya había sufrido un problema similar en Inglaterra, llevaba encima un par de calcetines, así que pude ponérmelos y continuar así…
Tuvimos que andar un buen trozo, primero porque no controlábamos muy bien por donde iba el autobús que cogimos (justo en esta zona, el autobús hace un giro raro que no se veía bien en el mapa… Luego nos enteramos de que el giro ni siquiera lo hace el domingo), luego nos bajamos una para más allá, casi en Phoenix, con lo cual, nos tocó desandar el camino andando por una explanada donde pegaba el sol de justicia… Luego ya encontramos la calle del hotel, en una zona que tiene una fisonomía bastante particular (no era como el resto de Tempe, con casitas bajas prefabricadas, o bloquecitos tipo los de Lemon Street): es algo parecido a las zonas industriales que rodean a los aeropuertos: con edificios industriales (siempre de una planta), con grandes aparcamientos para los empleados y parchecillos de hierba y aceras anchas. Además, la zona parecía más desierta (sobre todo en domingo) y por lo tanto más tranquila…
Llegamos a la calle 15th, que es donde se supone que estaba el hotel que íbamos a visitar, y nos encontramos con que era la calle de los hoteles: al principio había otro, un poco más allá un Red Roof y al fondo, el Homestead.
Entramos en el primero y nos atendió una chica, que nos dijo que no tenían habitaciones con cocina, pero que nos podrían poner una nevera (No way!!! No íbamos a estar tres meses comiendo de sus comidas)… El precio era similar al que habíamos visto del Homestead en internet.
Luego directamente nos dirigimos al Homestead (el Red Roof lo había visto en Internet y tampoco tenían cocinilla), y allí nos atendió un chaval muy majo que nos dijo que no podíamos ver ninguna habitación porque estaban todas ocupadas, pero nos calculó un presupuesto que salía más barato que por internet, porque contaba con sólo un inquilino, no con dos… Al final salía por unos cuarenta dólares al día, por lo que el mes nos salía a eso de 1200… Por supuesto, era mucho más de lo que habíamos calculado en un principio, pero está claro que tenía sus ventajas, sobre todo para los dos meses y 9 días que faltaban…
En fin… Hicimos la reserva del hotel, con la intención de seguir buscando durante toda la semana siguiente, mientras nos durara la reserva del Best Western, por si encontrábamos algo mejor; pero a mí, desde el principio, me convenció bastante.
Después de haber cumplido lo que íbamos a hacer, de nuevo volvimos al hotel, a comer de nuestro embutidito comprado en el super y a echarnos una supersiesta antes de la cena, porque iban a venir Tony y su mujer para llevarnos a cenar a algún sitio.
(Fotos de cosecha propia: 1) Homestead y 2) calle 52, que está muy cerca de la calle 15, donde está el Homestead y por último 3) Calle 15, en primer plan podéis ver el primer hotel que visitamos y allí al fondo, que no se ven mucho, están el Red Roof y el Homestead). un orden temporal, pues aunque no quiera, a veces me pisa los temas (que conste que tengo un post escrito antes que el suyo sobre la película Little Miss Sunshine que fuimos a ver y que se parece muchísimo a su post...). Ya sé que hace esfuerzos por no destrozarme lo que os voy a contar, pero bueno, ya que he empezado a tirar del hilo temporalmente, no lo voy a dejar ahora…
¡Tengo que daros las GRACIAS por leerme! Este agradecimiento va especialmente para todos los que me habéis comentado, dentro o fuera del blog, que me estáis leyendo (o que no me estáis leyendo, pero que pretendéis poneros al día, ¿no, Fran?), que os gusta el rollo este que hasta ahora os he metido y si os gusta, me alegra seguir escribiendo para vosotros… ¡¡¡Es un gran desahogo!!! Me encantaría que también os animarais a escribirme más comentarios…
Por ejemplo, sé que hay precarios, de estos desperdigaditos por estos mundos de Dios, que a veces me leen lo que escribo, y que seguro que tenéis cosas interesantes que puntualizar… Además, ¡no os conozco! En todo caso, ¡¡¡Espero que os vaya muy bien a todos, estéis donde estéis!!! (Saludo especial pa los de Texas, que sé yo que me miran mucho).
Y por supuesto, mil gracias a David, a Davidbe, a Berta, a Fran, a César, a Ruth, a Ana, etc. que me habéis puesto comentarios: ¡¡¡me río mucho con vosotros!!! (y a mi padre también, que no se extendió mucho, pero que también escribió un comentario ¡gracias papá! ¡Dile a mamá que se anime!) Y gracias también a los asiduos del lugar
Me alegro de que estéis enganchaos! ¿De qué os estaba hablando? ¡Ah, sí! De la verdadera búsqueda de alojamiento…
(Foto de cosecha propia: ¿que de qué va la foto? Chicos, pues es que veía que no la iba a poder cascar en ninguna otra parte, así que el King Kong este patriota, sacado de una venta de coches de ocasión, también os da las gracias :) )
(Fotos de cosecha propia: 1) Campus Pointe, 2) Otro bloque de apartamentos más, al más puro estilo motel de carretera. Véase el tamaño de los coches y el tamaño de los bloques de apartamentos).